sábado, 17 de enero de 2026
lunes, 4 de diciembre de 2023
el instante esperado
el instante esperado
2023
viernes, 30 de diciembre de 2022
Vísperas
Vísperas
las vísperas no son
el día esperado
sino
la gozosa espera de ese día
son
la ilusión presente
el movimiento ansioso
el latido
una misteriosa inquietud
el recobrar jubiloso
de aquella impaciencia plena
de la infancia
también la fe
diciembre-2022
viernes, 5 de agosto de 2022
martes, 26 de julio de 2022
Al amigo
más allá del tiempo
y el espacio
después de lo que fue
antes de lo que será
en ese misterioso punto
que no es
espacio ni tiempo
-sólo visible con el corazón*
consagramos al amigo
dondequiera que esté
El 20 de julio celebramos en Argentina el día del amigo
* un saludo a El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry
viernes, 17 de junio de 2022
Oración del simio
dame dios
un par de manos
aunque pierda la altura de la rama
un par de manos para trabajar el barro
otórgame la gracia
del alfarero y su fuego
o dame la libertad
necesito un par de manos
para tejer la tela que me cubra
y la mortaja de mis ancestros
quiero labrar la tierra y cosechar
guardar para los inviernos
cuando la tierra entra en su sueño
o admite mi libertad
y dame dios
una garganta
para decir lo que te pido con palabras
(aunque sirvan las palabras, tantas veces,
para la mentira)
una garganta para llamar a mi hembra
no desde el grito previsible
sino con palabras
o déjame gozar la libertad
quisiera una voz
para que la tristeza
logre la altura del poema
aunque yo pierda la altura
de la rama
¡o dame, por favor, la libertad!
Junio 2022
jueves, 9 de junio de 2022
miércoles, 25 de mayo de 2022
domingo, 17 de abril de 2022
Si es la paz
Si es la paz
si es la paz
no piensas en ella
simplemente estás en ella
como quien flota confiado
sobre el mar
no miras tus cosas
como si fuera la última vez
que las contemplas,
en su amable sentido banal
la silla es la silla
la cama es la cama
si es la paz
imaginas que mañana
saldrás de tu casa
a caminar por las calles
así
sin rumbo
para nada más que caminar
no tienes el corazón apretado
ni las manos hechas puños
ni la respiración entrecortada
ni las lágrimas secas
en tus ojos despavoridos
Marga Schultz
23-02-2022
martes, 29 de marzo de 2022
Unas ideas sobre el valor de la ‘presencia’
¡Presente, señorita!
Unas ideas sobre el
valor de la ‘presencia’
De niñas/os
reaccionábamos con energía al escuchar nuestro nombre. Esa ceremonia de
comparecencia, que también era visibilidad, participación, se llamaba “Pasar
lista”. La mención de nuestro nombre era respondida con un muy audible:
‘¡presente señorita!’…
Cuando adultos, nos
encontramos con otros modos de la presencia, por ejemplo, en el Teatro. Es la
hora de inicio de la ‘función’, los asistentes nos vamos acomodando en nuestros
lugares… El espacio de la escena, todavía sin los actores, anticipa su presencia.
Pero no se tratará de un simple ‘aparecer’. La presencia, cuando
nos es dada en un teatro, suele ser percibida como una fuerza emergente
desde lo íntimo de la persona de la actriz, o el actor. Ellos, comparten las
emociones y conductas de sus personajes a un par de metros de distancia, ante
nosotros. Lo que sentimos como espectadores proviene del encuentro.
Por eso existe una diferencia no solo estética, sino anímica, entre teatro y
cine…
El ejemplo del
teatro, confirma la importancia de la reunión presencial entre
los seres humanos. Podemos advertir, asimismo, en películas, series, y en la
vida misma, que después de situaciones dramáticas, tristes, o en momentos de
alegría superlativa, lo culminante es un abrazo estrecho entre dos personas.
A raíz de la
pandemia venimos siendo despojados de la presencia en muchos
sentidos. Hemos tenido que reemplazar la presencia de
familiares, amigos, y colegas, con fotos, videos,
chats. ¿Reemplazar? ¡No!... porque, en verdad, la presencia de
nuestros prójimos es irreemplazable. El abrazo apretado, la sonrisa, el brillo
de la mirada, no aparecen o están desvaídos en los sistemas on line. Son, más
bien, testimonios de ausencia. Por el momento lo entendemos, aunque
estamos con la esperanza de que se restituya lo genuino de aquellos gestos
presenciales.
¿Por
qué considerar tan importante ese fenómeno, la presencia?
Es notorio: la idea
de presencia está relacionada con la valoración del
tiempo presente. Y lo sabemos: lo intenso del vivir coincide con el ahora y
el aquí. Porque cuando nuestros afectos están
presentes se incrementa la alegría de estar juntos en un mismo momento y en un
mismo sitio. Es un ‘convivio’ (convivium), un ‘vivir-con’, en que
se percibe esa fuerza íntima que emana del otro. Convivio,
es palabra vinculada a ‘banquete’, ‘fiesta’... De allí el regocijo que
representa la presencia: ese mutuo reconocimiento de unos con
otros forma parte de la plenitud de la vida.
crédito de la imagen:
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Navidad en Tierra de Nadie
Navidad en Tierra de Nadie[i]
Margarita
Schultz
El tableteo de las ametralladoras
llevaba días, interrumpido apenas por puntuales cañoneos.
Las tropas alemanas estaban
atrincheradas a no más de 100 m de distancia. ¿Y entre medio? La Tierra de
Nadie…
En las trincheras, con los fusiles
apoyados sobre la tierra helada sobrevivían su vida soldados de un batallón. Algunos, peleando contra el sueño, otros, apoyados junto al barro compacto, miraban por
sobre el borde los relumbres de los disparos cada vez más cercanos. Las
escaramuzas se cruzaban de improviso, con la velocidad del rayo. Quedaban
después, en ese espacio de nadie, los cuerpos de los muertos y las quejas sin
fuerza de los moribundos.
Recostado contra la pared de la
trinchera, apenas recubierta por unas tablas para evitar desmoronamientos, un
soldado escribía una carta para su amada, iluminado por un pequeño farol de aceite
cubierto con un trapo. Un cohete cruzó el cielo nocturno con un silbido
aterrador y fue a explotar más allá, a metros de la trinchera.
El soldado escribía, apoyada la hoja sobre
el revés de su plato de aluminio. Enérgico sonó el grito de su Sargento: − ¡Chester!
¡Maldito cochino! ¡Apaga esa luz! ¡¿Nos quieres ver morir a todos?!
Pero, el soldado estaba como inmerso en
una pompa de jabón. Allí buscaba los recuerdos de aquella despedida que
tuvieron su amada y él, en una pequeña calle de Dover. La fatiga acumulada, la
suciedad, los estruendos entreverados del combate, no le impedían escribirle
sobre su amor, una vez más.
Esa carta seguiría la misma ruta que las
anteriores: el fondo nunca bien seco de su mochila. En esos días, nadie venía
con cartas, nadie las llevaba para entregarlas. La situación frenaba cualquier
desplazamiento, − ¡Hasta nuevo aviso! –fue
esta vez el grito desaforado del Sargento que recorría la trinchera dando
órdenes con voz ronca. Era su manera de intentar proteger a sus soldados.
Ya habían perdido a varios camaradas.
Los que habían logrado rescatar, desde la Tierra de Nadie, yacían en una fosa única,
en un extremo. La mayoría de los combatientes había aprendido,
también, a tragarse el dolor de esas pérdidas.
Al otro lado de la Tierra de Nadie, en
la trinchera alemana, recostado contra la pared de barro apenas recubierta por
unas tablas para evitar desmoronamientos, un soldado escribía una carta para su
madre. Omitía el horror y solo ponía en el papel palabras de amor y ternura, y algunos
detalles sobre la infame comida. Esa carta seguiría la misma ruta que las
anteriores, el fondo de su mochila. Los tableteos de las ametralladoras, las
estampidas ocasionales de los cañones lo movían a tratar de taparse los oídos
con ambas manos. La vela encendida, pegada en el revés de su plato de aluminio,
casi no daba luz; iba cincelando las últimas formas de la chorreadura de cera
antes de apagarse. El soldado escribía apoyado sobre la caja del
radiotransmisor. Era el encargado de las comunicaciones…
Detalles en los uniformes embadurnados
de lodo daban, a cada lado, indicios de la diferente nacionalidad: a primera
vista, los cascos. Sin embargo, los emparejaba la consigna recibida de matar al
enemigo. Estaban, de modo similar, devastados por el cansancio y el hambre, el dolor, la incertidumbre
y el miedo. El miedo representaba allí el rostro de la Vida; los muertos no
temían.
Era el inicio de la Nochebuena, vísperas
de la Navidad.
A lo lejos se divisaban resplandores de
estallidos. Un silencio inusual en medio de la negrura, en la parte
alemana, sorprendió a quienes hacían guardia; un silencio profundo como el de
la calma que precede a una tormenta. El batallón permaneció alerta, las armas
listas, preparados para un eventual ataque masivo...
Sin embargo, vieron aparecer unas
temblorosas, tenues luces. Avanzaban con lentitud, como si en verdad estuvieran
clavadas en su sitio. Venían desde la trinchera inglesa, la de los enemigos.
Alguien en su desesperación y locura
había tomado la iniciativa.
Paso a paso algunos soldados ingleses fueron avanzando
en la neutralidad de la Tierra de Nadie. Llevaban velas encendidas, le cera
caliente les quemaba los dedos, pero no sentían dolor. Los del batallón continuaron
avanzando, expectantes. Y alcanzaron a ver, en medio de la oscuridad, unos
trapos blanquecinos, movedizos. Estaban siendo agitados por soldados enemigos
que avanzaban desde las trincheras alemanas.
Así fue hasta quedar frente a frente, en un estado de paz impremeditada y efímera. Al momento se oyó en la noche el canto de un villancico y otros y más. Se mezclaron los idiomas, letras y melodías en un milagroso quodlibet.
Así se tejió la fuerza de
una Tregua de Nochebuena, con las fibras humanas, íntegras pese a todo…
La Tierra de Nadie fue durante ese
tiempo nocturno, Tierra de Todos. El estruendo de las armas se había detenido. Al menos
por unas horas un silencio bendito dejó lugar a las canciones, las miradas, sonrisas, intercambios de cigarrillos y de botones de chaquetas. Surgieron apretones de manos,
las que, aunque de modo inestable, dejaron de sostener fusiles.
Un cielo oscuro, profuso en estrellas,
fulgía como horizonte, por encima de todos.
…………..
Fuente de la imagen:///C:/christmas-truce-statue-at-ploegstraat.webp
[i]
La
Tregua de Navidad
La tregua comenzó en la víspera de la Navidad el 24 de
diciembre de 1914, cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar
sus trincheras, luego continuaron con su celebración cantando
villancicos: específicamente "Stille Nacht" (Noche de paz). Las
tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces
con villancicos en inglés.
Apenas unas horas antes, ambos lados estaban tratando desesperadamente de matarse entre sí.
Pero durante un breve período durante la Navidad de
1914, las balas, las bombas y el derramamiento de sangre en el frente
occidental durante la Gran Guerra dieron paso a un precioso momento de paz
festiva. (Fragmento).
Fuente: The Daily Mirror UK
Autora del artículo acerca de La Tregua de Navidad:
Melissa Thompson 26-12-2012
16 millones de personas murieron durante esos cuatro
años
lunes, 20 de diciembre de 2021
Otro año
Jano Bifronte [Imagen: RedHistoria]
Otro año
31 de diciembre 2021- 01 de enero 2022
lunes, 1 de noviembre de 2021
Los brillos atrapan
Los brillos atrapan
con su nada efímera
y así, de ese modo,
atrapa la vida
ponemos nuestra fe
en el encanto
sucumbimos a esa magia
y cuando las luces
se extinguen
retornamos a las verdades
01-11-2021
domingo, 27 de junio de 2021
Avisos clasificados De la serie “Anecdotario de Buenos Aires”
De la serie “Anecdotario de Buenos Aires”
Margarita Schultz
Avisos clasificados
Volver a un mismo lugar es una forma de gobernar lo desconocido. La pandemia la había impulsado a caminar cada domingo hasta un parque más lejano a su casa. Ese era su regalo dominical, el parque extenso y añoso. Árboles de troncos oscuros y corpulentos, un lago bien cuidado, adornaban el lugar. Ella había bautizado uno de los bancos con este nombre: ‘desde aquí’. No era un nombre muy apropiado para un banco, tal vez, pero sí su punto preferido de observación, junto al agua y de frente al norte, lo que le aportaba plenitud de sol. Árboles menores, patos blancos, un par de gansos y cisnes de cuello negro habitaban la pequeña isla vegetada del centro del lago. Ellos bajaban al agua a la hora de las visitas atisbando pequeños trozos de pan que les arrojaba algún visitante. ‘Desde aquí’ tenía una oportuna distancia respecto de la resonante avenida a su espalda. Todo ello hacía de ese lugar una bendición. Le gustaba arrebujarse en su abrigo en esas mañanas otoñales, cruzar los brazos, acomodarse el barbijo, cerrar los ojos y dejar que el sol hiciera su labor… El sol sembraba luciérnagas efímeras en el agua movediza.
Ella se impresionó la primera vez al sentir tan profundamente el deslizamiento silencioso de los patos. Iban en grupo con suma elegancia como si se desplazaran en una cinta transportadora; fue como una melodía ese desplazarse tan horizontal… un canto 'gregoriano' en movimiento.
Casi nadie allí a esa hora, y un adorado silencio.
Una de esas mañanas vio en el banco de al lado a un hombre que los franceses llaman “sin domicilio conocido”. Un hombre a toda evidencia en situación de calle. De vestimenta modesta, pero pulcra en su apariencia raída, pelo entrecano mal cortado pero no desgreñado, calzaba zapatillas descoloridas. El hombre no estaba desabrigado. Es lo que se podía ver de perfil. Él leía un suplemento de algún periódico que ella no consiguió identificar. De pronto, se acercó al extremo del banco más cercano a donde ella estaba; ella tuvo un instintivo impulso de apartarse, pero no se movió. Después de voltear una hoja, el hombre sacó del bolsillo del abrigo un lápiz gastado que casi se perdía entre sus dedos, y comenzó a marcar algo en el suplemento.
Ella retomó su estado de relajación placentera al sol. Cuando abrió los ojos, el hombre ya no estaba. ¿Había sentido inquietud respecto de ese hombre? ¿Y por qué? –se preguntó con leve sentimiento de culpa–. ¿Cuál será su historia, qué habrá perdido él en su vida?
El parque se poblaba de visitantes a la hora en que ella volvía…
La situación se repitió otras dos veces en los mismos bancos consecutivos. Y a la tercera, antes de regresar, ella se paró frente al sin casa con esta pregunta:
–Disculpe, ojalá no se moleste, tengo curiosidad ¿qué marca en el suplemento del domingo?
El hombre la miró fijo sin responder. Era difícil saber si estaba sorprendido por su abordaje o molesto por la interrupción de su tarea. Ella sintió incomodidad, ya estaba arrepintiéndose de haber hablado… Sin embargo, le sonrió y su sonrisa causó buen efecto. El hombre, aún sin decir palabra, le mostró una lista de ‘avisos clasificados’. Lo que él hacía era marcar ofertas de casas y departamentos en diferentes barrios de la ciudad. Trazaba un óvalo en algunas de esas ofertas. Finalmente, con voz ronca pero calmada le preguntó a la mujer: –“¿Usted nunca sueña con algo que quisiera tener?”
Allí concluyó el diálogo; ella solo levantó una mano a modo de saludo. El camino de regreso estuvo marcado esa vez por una mezcla de pena y resignación… Miraba de otra manera ahora los frentes de los edificios, los pisos pulidos y limpios, los cristales brillantes, el vacío espacioso de los hall de entrada, las plantas ornamentales en sus macetones.
Hubo una pregunta no proferida… –¿Con qué sueño yo?
martes, 18 de mayo de 2021
la Nada que acecha
la Nada que acecha
para salvar lo vivido
de la Nada que acecha
he de poner
los recuerdos al amparo
llevar al arca de la memoria
aquello que quiero salvar
-aunque flote después a la deriva
allí estarán lugares y momentos
cada música que escuché
-estremecida
cada página leída
que me obligó a cerrar los ojos
y meditar
la sonrisa de los rostros amigos
las miradas de los desconocidos
cruzados en la calle
esa lluvia de verano
que viví sin paraguas
el sabor de la comida de mi madre
danzando todavía en mi lengua
mientras su aroma perdura en mi memoria
no es cierto
que nada nos llevamos al otro mundo
porque ponemos cuidadosamente
en el arca de los recuerdos
lo mejor de nuestras vidas
14-05-2021










